¿Por qué hacemos atribuciones?

May 06, 2014

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En determinadas ocasiones los resultados de una situación, acto o circunstancia no son los esperados. Son INESPERADOS. Por lo que provocan incertidumbre cognitiva. “¿Por qué?”

La respuesta a esta pregunta que solemos plantearnos reduce la incómoda sensación de incertidumbre que tiende a darle un motivo para superar el fracaso en un futuro. Un desajuste entre una consecuencia esperada y la real produce un estado de incertidumbre incómodo que las personas se esfuerzan por resolver. Las atribuciones son una manera de resolver la incertidumbre cognitiva, afectando a varios estados motivacionales. Podemos emplear la ilusión de control o sesgo egoísta, que ayuda a aumentar nuestra autoestima, a mantener las expectativas de autoeficacia y a tener una actitud positiva hacia el futuro. Podemos usar la teoría de la expectativa x valor, aprendiendo a darle un valor estable o inestable a las expectativas que nos creemos, así como el valor de la misma (si son internas o externas a nosotros). Así, por ejemplo, una persona con un estado de ánimo deprimido tenderá a ver las situaciones aversivas como acontecimientos incontrolables y con causas internas y estables a ella. Abandonarse al dolor y pensamientos negativos empleando como único prisma o rasero de medida la atribución interna y estable, como fustigación y culpabilidad del malestar de uno mismo es la estrategia de afrontamiento menos exitosa para salir de cualquier situación que nos preocupe. Interiorizar los episodios negativos de nuestra vida, aceptarlos y considerar que existen variables que no atienden a ninguna atribución interna contribuirá a minimizar cualquier sensación de culpabilidad que a veces tanto nos sabotea los “por qués” de nuestra vida.